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Soy aficionado desde que nací. Mi padre y mi abuelo lo eran, y cuando me aficioné al fútbol, lo hice de este equipo.
Lo siento, lo vivo, lo padezco y lo disfruto como mi propia vida.
Es un orgullo y una satisfacción ir al estadio o verles por televisión. Y disfrutar con su juego, y enfadarme en la derrota, y gozar en la victoria.
He visto(y seguiré viendo) a grandes jugadores con la rojiblanca.
Y seguiré gozando cada partido como si fuese el último.
Y seguiré animando y sintiendo estos colores hasta la muerte.
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